“Para mí no existe diferencia entre cine, literatura y cómics. La escuela de cine a la que asistí en México era de escritura de guión. Y no veo ningún sacrilegio en disfrutar como consumidor de la cultura de cualquiera de sus expresiones. Me gusta tanto Carlos Giménez como Velázquez y eso no significa que un artista, que una forma artística, sea superior a la otra. Carlos Giménez es una institución narrativa visual en el arte español como lo son Velázquez o Goya”, asegura en una entrevista a El País el cineasta nominado al Oscar, Guillermo del Toro (Guadalajara, 1964).

Para demostrar sus dichos, el mexicano ha ingresado en las procelosas aguas de las sagas vampíricas con su Nocturna, un proyecto interesante por donde se le mire, y gusten o no los chupasangre.
Nacida originalmente como una miniserie, Nocturna es una trilogía que le debemos a los ejecutivos de la Fox, quienes al leer los primeros esbozos de The Strain (su título en inglés) le aclararon al director de El Laberinto del Fauno que en realidad querían una comedia. Del Toro, en conjunto con el guionista Chuck Hogan, retrabajó el material, y de ahí nació Nocturna, una trilogía sobre una urbe contagiada por el virus vampírico.
Publicada por Suma de Letras, y protagonista de una curiosa presentación (acontecida a la media noche en Madrid), Nocturna cuenta con el talento para lo inmediato y la trivia a lo CSI aportados por Hogan, sin que esa colaboración diluya la poderosa capacidad visual de Del Toro para crear infierno o paraísos a la luz del día, esta vez desde la página en blanco y en las calles de Nueva York.
(Continúa.)
Imagen | Candor Chasma













