El nuevo libro de José Saramago, Caín, presentado esta semana en España, retoma uno de los tema caros al autor de Ensayo sobre la ceguera: la lucha entre los hombres y Dios. Y es que para el premio Nobel de literatura, Dios no sólo no existe, sino que además está en nuestra contra.

Una postura que Saramago ya había mostrado en su Evangelio según Jesucristo, una novela en donde el lector asistía a la lucha entre Dios y Jesús, y en donde la Pasión era reducida a una maniobra de marketing para una deidad hambrienta de fama. Una obra, también, en la que Saramago da voz a quien no la tiene dentro de la Biblia.
Una operación similar ocurre en esta Caín, en la que Saramago revisa, a su manera, el mito de la Creación del hombre, la expulsión de Paraiso y la controvertida figura del primer asesino: Caín. Páginas en las que Saramago desarrolla su tesis central: “Hemos inventado un Dios a nuestra imagen y semejanza y por eso es tan cruel. Porque nosotros somos crueles”
Y como ocurrió hace 20 años con El evangelio…, la ira de la iglesia se ha desatado, pero poco ha importado para los lectores de de Caín, que ya rebasó en Portugal los 145.000 ejemplares vendidos.













